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Ocupados y preocupados: El Alimerka Oviedo mantiene la confianza en el entrenador y se concentra en ganar al Albacete

Trifón Poch se dirige a los jugadores durante el partido del Alimerka Oviedo ante el Alega Cantabria. Miki López

El calendario aprieta y es justo en estos momentos en los que lo adecuado es tener templanza y no tomar decisiones en caliente. Esa es, al menos, la postura ahora mismo entre los dirigentes del Alimerka Oviedo Baloncesto. La racha de cinco derrotas que arrastra el equipo ha hecho olvidar la recuperación que tuvo tras las siete derrotas con las que comenzó la temporada, con una plantilla masacrada por las lesiones. El conjunto asturiano fue capaz de ganar cuatro de los siguientes cinco partidos, llegando a jugar algunos de ellos a muy buen nivel. Ante el HLA Alicante, tras un gran partido, solo un palmeo en el último segundo del exjugador del OCB Sean McDonnell les dejó sin un triunfo que quizás hubiera cambiado mucho el panorama posterior.

Un calendario demasiado apretado para cambios drásticos. El entrenador es la víctima habitual cuando llegan los malos resultados y en el caso de Trifón Poch parte de la afición de Pumarín lo está poniendo en cuestión. El club mantiene la confianza en el técnico cordobés y considera que es la persona más adecuada para sacar adelante esta situación, lo que no quiere decir que no sean conscientes de que las derrotas deterioran mucho el ambiente que rodea a un equipo y que, si no se endereza la situación, en un plazo prudencial sí que puede llegar el momento de tomar decisiones más drásticas. Pero lo cierto es que consideran que ese momento aún no ha llegado, entre otras cosas porque el calendario de momento no da un respiro. El OCB juega el viernes (20.15 horas) en casa ante el Albacete, después tiene que desplazarse para visitar el miércoles (20.45 horas) la cancha del Cáceres y el sábado siguiente vuelve a Pumarín para medirse al Palencia. Después de ese encuentro la competición para un fin de semana por la disputa de la Copa Princesa. Si las cosas no han mejorado entonces, puede ser ese el momento de intentar un cambio para reconducir la situación y pelear por la permanencia.

Ocupados en reforzar la plantilla y en mantener el ánimo de la afición. Lo que más ocupa ahora mismo al club es decidir qué hacer para terminar de perfilar la plantilla. Al Alimerka Oviedo le quedan pocos movimientos por hacer para reforzar al equipo. Esa es la razón por la que está estudiando a fondo la incorporación de Richardson Maitre, un base que vendría a reemplazar a Alonso Meana. Esa puede ser la penúltima bala del club y por eso se está siendo prudente ante la posibilidad de que pueda llegar algún jugador que le pueda interesar más, algo que, de momento, no ha sucedido. Pero si hay otra cosa que ocupa, y mucho, al club es mantener viva la llama de Pumarín. Los malos resultados hacen mella y la afición lleva muchos esta temporada, por lo que la entidad se va a centrar en intentar que el viernes el polideportivo ovetense sea una caldera y se llene lo máximo que sea posible. En esa línea, los abonados de todos los clubes deportivos de la ciudad tendrán una promoción de dos entradas al precio de una para el encuentro del viernes.

Lo primero, que la salud les acompañe. Otro de los aspectos que se están tratando de cuidar al máximo es el de llegar en las mejores condiciones físicas al partido del viernes. Tras una temporada en la que ha pasado de todo, llegar habiéndose entrenado todos los jugadores toda la semana en plenas condiciones es un plus importante para afrontar el choque. La recuperación de Romeo Crouch, un jugador de enorme importancia en el equipo, es otra de las cosas que hacen al club ser optimista con respecto al partido del viernes, en el que los ovetenses se medirán a un rival directo, el Albacete, que además les ganó en el primer partido por una paliza descomunal (88-42). Un acicate más para que la plantilla quiera limpiar la imagen que dejó en ese primer encuentro.

Los nervios solo pueden empeorar las cosas. Que sea importante el partido del viernes no quiere decir que sea una final. Meter más presión de la adecuada no parece lo más inteligente para un equipo que, además, se ha visto incapaz de cerrar partidos que tenía muy a su favor jugando unos minutos finales horribles, como sucedió en los dos últimos, ante Castelló y Cantabria.

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