Opinión | En territorio comanche

La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: La fiesta y la descomposición adulterada

Sobre el buen momento de los equipos asturianos y el infierno culé

Puede que sí, puede que no… Así puede decirse que se encuentra el futuro de Varane, cuyo fichaje –puede que sí, puede que no– por el "fúrgol" inglés se ha convertido en el culebrón de la recta final de este mercado invernal en las praderías de Leorio. Si el galo finalmente hace las maletas, y rasque lo que rasque la familia orlegiana, la operación será redonda, dado que es un futbolista que llegó a coste cero para el filial de Tercera Federación. Sería todo plusvalía para el club rojiblanco, que ya lleva varios años acostumbrado a vender. Pero lo que al final importa será lo del partido frente al Racing de Ferrol en horario nocturno-prime time televisivo.

Asegurar los tres puntos acercaría a los de MAR al liderato después de que el Leganés mordiera el polvo en el Tartiere. Todo lo que no sea ganar dejaría a los gijoneses en un limbo entre el play-off y el ascenso directo, que está visto que será muy sufrido por mucho que en la capital sigan echando a los rojiblancos una mano ahora que están dando cera a los de arriba. Y es que el Oviedín de Carrión va lanzado y ha desatado la euforia entre su hinchada, aunque sus muchachas y muchachos más fogosos andan un poco moscas con el club y las fuerzas del orden. La felicidad nunca es completa, pero este enfado de las criaturas no debe empañar que desde la llegada al banquillo del técnico catalán los carbayones son uno de los mejores equipos de la categoría.

Por lo demás, y en lo que viene siendo ahí fuera y ahí arriba, donde quieren llegar los dos equipos asturianos que están firmando de la mano una estupenda campaña, el Madrid remonta y el Barça de Xavi se descompone. Cosas del "fúrgol". Marcelino era el entrenador que más partidos llevaba sin ganar ante el mismo equipo (21 encuentros ante los culés, 0 victorias) y va su Villarreal y les pinta la cara a los azulgranas. Huele a proyecto en descomposición. Pero, claro, es que el asunto está adulterado, ¿oyisti, güey?