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La estrategia contra el ruido incidirá en el tráfico, el plan de vías y El Musel

El plan para reducir la contaminación acústica incluirá medidas de “pacificación” de la circulación y afectará a todas las zonas urbanizables

Un atasco de tráfico en la avenida de la Costa. | Marcos León

El nuevo mapa del ruido y el plan de acción contra la contaminación acústica que el Ayuntamiento acaba de adjudicar en 43.980 euros tendrá en cuenta la posible afección de proyectos como el de la integración ferroviaria –sea con la estación intermodal en Moreda o junto al Museo del Ferrocarril– el desarrollo del metrotrén y otras obras previstas en la ciudad, entre ellas los nuevos accesos a El Musel, a la hora de definir la estrategia para luchar contra un problema no menor en Gijón. Los últimos estudios concluyen que uno de cada cuatro vecinos está expuesto a un nivel de ruido que supera los umbrales máximos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según figura en el acuerdo de adjudicación a la consultora especializada Acusttel, adelantado ayer por LA NUEVA ESPAÑA, la propuesta de intervención tiene que estar lista en un plazo máximo de seis meses y hará hincapié en la “pacificación” del tráfico y las actividades industriales, incluidas las del Puerto.

El ámbito de actuación del plan se extiende a los suelos ya urbanizados y también a los que están clasificados como urbanizables en el Plan General de Ordenación, tengan o no estos momentos proyectos de construcción a corto o medio plazo. Las parcelas identificadas como rústicas quedan excluidas de los trabajos.

El plan que acaba de encargar el área de Medio Ambiente, a cuyo frente está el edil de IU Aurelio Martín, incluirá una propuesta para la “pacificación del tráfico rodado” en las calles de la ciudad, principal causa de la contaminación acústica que se registra en numerosos puntos de Gijón, así como un programa para minimizar la producción y la transmisión de los ruidos o el establecimiento de sistemas de control. Todo ello saldrá del diagnóstico previo en base a los datos incluidos en los mapas de ruido ya actualizados y que deberán incluir un modelo acústico en tres dimensiones del municipio. Estos mapas incluirán los índices acústicos y analizarán en qué medida se cumplen o se rebasan. Además, la consultora también deberá determinar el número de personas, viviendas, centros docentes y centros de salud expuestos a contaminación acústica.

Aforos

Como punto de partida para determinar las medidas para reducir la contaminación acústica generada por los vehículos, la consultora evaluará el aforo de un millar de tramos urbanos. Como mínimo, las Intensidades Medias Diarias (IMD) de cada vial saldrán de conteos manuales de al menos 15 minutos, en momento representativo del día desde el punto de vista de la circulación. De manera paralela, se llevarán a cabo controles de corta duración para analizar los cambios que se producen de la mañana, a la tarde y a la noche en los principales puntos de interés y para conocer a qué obedecen las variables que generan los ruidos y sus hipotéticas variaciones de intensidad.

Por lo que se refiere al control de la actividad industrial, se prevé un mínimo de 250 mediciones de corta duración, así como otras veinticinco de al menos 15 minutos para los entornos educativos de mayor interés y otras tantas de idéntica duración para aquellas zonas que se pueden considerar como las más tranquilas del municipio.

En todos los casos se tendrá en cuenta la repercusión de las condiciones meteorológicas en lo que respecta a la propagación de los ruidos.

Los mapas serán de cuatro tipos. Los de zonificación acústica representarán las distintas áreas acústicas, incluyendo las nuevas zonas urbanas y urbanizables de acuerdo con el Ayuntamiento. Los de niveles sonoro mostrarán las líneas isófonas (de sonoridad en el ambiente) en periodos de mañana, tarde, noche para cada uno de los focos de ruido establecidos. Los de exposición al ruido presentarán los niveles a los que están sometidas las fachadas de los edificios de la ciudad por rangos, en función de una escala de colores. Por último, los de conflicto mostrarán el grado de superación de los objetivos de calidad acústica por zonas.

Al proceso de licitación abierto por el Ayuntamiento para contratar la actualización de los mapas de ruido y el plan de actuación concurrieron cuatro empresas. El presupuesto base de licitación se fijó en 73.524 euros. La valenciana Acústica y Telecomunicaciones (Acusttel) se hizo con el encargo por 43.980 euros, con el compromiso adicional de llevar a cabo treinta mediciones de corta duración a mayores de las contempladas en el pliego y otras seis más de larga duración.

El informe de 2017 apuntaba al coche como principal agente contaminante

El mapa de ruido de Gijón que se va a actualizar ahora a través del contrato lanzado por la Concejalía de Medio Ambiente se presentó en sociedad en el año 2017 y ya dejó claro que la contaminación acústica supone un grave problema en diversos puntos de la ciudad. De acuerdo con aquel informe, casi cuatro de cada diez gijoneses sufren más de 55 decibelios en periodo nocturno, que es el máximo estipulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). En cuanto a las emisiones diurnas, el porcentaje desciende hasta un 21,16%. Para la elaboración del mapa de 2017 se llevaron a cabo más de 400 mediciones, tanto de larga como de corta duración. Los técnicos prestaron especial atención a la afección del ruido en centros educativos y hospitales, utilizando para ello equipos de monitorización del ruido ambiental distribuidos por toda la ciudad. “Existe un problema de superación de niveles debido al tráfico, identificándose con las principales avenidas de Gijón”, concluía el estudio. Los diagnósticos sobre el ruido que maneja la Coordinadora Ecologista de Asturias son más preocupantes. Y es que, según sus datos, más de 59.000 vecinos de Gijón padecen una contaminación acústica elevada, por encima de los 65 decibelios, y hay 115.000 que se encuentran en el límite legal, entre 55 y 65 decibelios.

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