Aunque no son plato de buen gusto, lo enfrentamientos entre hosteleros y clientes están a la orden del día en las redes sociales. Especialmente en las especializadas en restaurantes y alojamientos. Aunque en la mayoría de los casos las malas críticas suelen quedar sin respuesta o reciben una cordial contestación, no siempre es así. La paciencia de los empresarios, como es natural, acaba por colmarse, especialmente en los casos en los que consideran que las críticas son injustas. Y eso es lo que ha pasado entre un hostelero de Oviedo y un cliente que, según su criterio, no hizo un buen juicio de su establecimiento.

"Un grupo de 14 amigas nos reunimos para hacer una comida anual un poco especial. Hemos frecuentado otros restaurantes de renombre por la zona, siempre un acierto, este año las 11 chicas que pudimos asistir coincidimos todas en que ha sido el peor con diferencia", comienza criticando la supuesta clienta, antes de enumerar los platos que pidieron.

"De entradas calamares (duros como piedras), anchoas con queso fresco (mala combinación y regadas con aceite del malo) y unas vieiras gratinadas que no nos pusieron (se olvidaron de ellas). Seguimos: unas nos decantamos por dos parrilladas de marisco por un lado (cuatro navajas, cuatro almejas, cuatro gambitas... y demás), que la bandeja era escasa, y el marisco estaba cocido y salteado en una sartén. Para el precio, 120 euros, dejan mucho que desear. Por otro lado, prefirieron arroz con almejas y arroz con bogavante, cazuelas que fueron bastante llenas de vuelta a la cocina y en ningún momento el camarero se interesó en ello. El motivo fue que el arroz con almejas se debió hacer con agua de mar (excesivamente salado) y el arroz con bogavante no sabia a bogavante, sabia a caldo artificial", recapituló.

La crítica no terminó aquí. "De aperitivo, por la espera, ya que nos informaron como corresponde que el arroz lleva su tiempo, nos deleitaron con unas aceitunas (sin comentarios). De lo mejor, sin duda, fue el postre que pedimos las mayoría, ya que no requería elaboración: helado de turrón. Cafés e infusiones, todo ello sin hacer hincapié en que la mayoría bebimos agua, por el módico precio de 777 euros. Un precio excesivo acompañado de un trato indiferente. No recomendable en absoluto, ni para tomar una caldo en meses fríos", concluyó.

La respuesta del hostelero, visiblemente molesto, no se hizo esperar. "Si no saben diferenciar lo que es cocido o a la plancha, qué quieren que les respondamos... qué daño hace 'Master Chef', señorita", comenzó lamentando el empresario, antes de continuar: "Respecto a la bebida, sí bebieron agua serí antes, pero aquí, por lo menos, cinco botellas de agua con misterio (vino blanco). Posteriormente, concluyó: "Siempre se aprende algo de las críticas con criterio, pero este caso es puro chantaje", concluyó.