Suscríbete La Nueva España

La Nueva España

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El eterno debate sobre el precio de la bebida tradicional de Asturias

Escanciar la sidra no tiene precio

La hostelería aplaude el gesto de la sierense de cobrar más para revalorizar el escanciado, pero descarta aplicarlo porque tiene más valor que 50 céntimos: "Toda la vida se hizo"

Orlando Valledor, escanciando en El Cartero, en Gijón. | Juan Plaza

Escanciar la sidra no tiene precio. Por supuesto tiene más valor que 50 céntimos, que son la diferencia que ha aplicado la hostelera Loreto García, de Pola de Siero, de diferencia en su sidrería: los clientes que la toman escanciada pagan 3,5 euros; los que no, 3. Los sidreros asturianos consultados por este periódico aplauden el gesto de su colega, destinado a reivindicar el importante papel de los escanciadores y a poner en valor su trabajo. Pero no creen que sea cuestión de dinero mejorar el reconocimiento de la profesión, ni están animados a aplicar una subida, más en un momento de inflación generalizada en el que los clientes miran por el hasta el último céntimo. Difieren, además, en el uso del escanciador automático o el tapón: unos lo ven práctico, otros, ponen el grito en el cielo y ven casi pecado usarlos.

Cristian Gómez, propietario del restaurante Nenyuri, en Sama de Langreo, tiene claro que no estaría dispuesto a dejar la sidra sin escanciar para cobrar algo menos: "Antes de no escanciarla, la quito de la oferta". En su restaurante no hay escanciadores automáticos. "Tengo algunos tapones para clientes determinados que me los piden porque beben mucha sidra y no quieren estar pendientes del camarero", reconoce. Respecto a subir el precio de la botella escanciada no lo ve. "Están subiendo todos los productos y no lo podemos repercutir en el cliente porque también lo está sufriendo", explica. Lo que sí defiende de manera rotunda es la dignificación de la figura del escanciador, "habría que ponerles un monumento".

Cristian Gómez, a la derecha, y José Luis Menéndez Carnota, en Sama de Langreo. | David Orihuela

No rotundo al automático

Este hostelero langreano siempre ha apostado por el escanciado y en verano, cuando aumenta la afluencia de público, en su restaurante hay un camarero dedicado exclusivamente a escanciar. Ahora lo hace José Luis Menéndez Carnota, experto escanciador. "Una sidra regular puede acabar siendo medianamente buena si la escancias bien", afirma el camarero. Con eso ya lo dice todo pero añade que "los escanciadores automáticos, con la presión, estropean la sidra".

Este sistema de cobro "no es la solución para hacer más rentable la sidra", sostienen los propietarios de algunos chigres en Gijón. Uno de ellos es Orlando Valledor, de la sidrería El Cartero, quien cree que es una medida "desproporcionada" la de cobrar por echar un culín. "No es correcto pedir más dinero por el escanciado, un servicio que siempre fue incluido en el precio de la sidra. Son ideas que buscan innovar porque está claro que el servicio en torno a la sidra supone un sacrificio en cuanto a mano de obra y personal, pero siempre fue así", sostiene el hostelero. Valledor mantendrá "el modelo de toda la vida" en su establecimiento: "No me imagino diciéndole a un cliente: ¿Una botella de sidra? ¿La quiere escanciada o sin escanciar? Es una tontería más grande…". Ahora bien, reconoce que "la sidra es poco rentable con el precio actual", sobre todo cuando se piden culetes muy pequeños, lo que supone "un servicio excesivo de hasta diez escanciados por botella". Por ello, según explica el chigrero, la opción del pitorrín "es un desahogo que permite que cada cliente se sirva cuando quiera o si estamos muy apurados en el servicio". ¿Y cuál es la solución? "Para ser rentable la sidra debería rondar los 5 euros, pero tampoco serviría de nada. Si ya cuesta venderla, si es aún más cara… El problema es que ahora se compite con muchas otras bebidas con mayor beneficio, como el vino o la cerveza", responde Valledor.

En Oviedo, Diego Javita, titular de dos sidrerías en la calle Víctor Chávarri, junto al Bulevar de la Sidra de Gascona, no ve mal la iniciativa de Loreto García, aunque asegura que de querer reivindicar el escanciado él cobraría más. "Un euro como mínimo", señala el hostelero. No obstante, él descarta aplicar la subida, de momento. "La cobramos a 3,2 dentro y 3,5 fuera en terraza. Toda va escanciada salvo que el cliente diga lo contrario".

Diego Javita, escanciando delante de su sidrería. | Irma Collín

Prudencia

Justo García, propietario de la sidrería y restaurante Yumay de Avilés, se muestra prudente ante la decisión del negocio de Pola de Siero que ha decidido rebajar el precio de la botella de la preciada bebida asturiana al cliente que se la sirva, y encarecerla si es un camarero escanciador quien lo hace. "En los últimos años se han producido muchos cambios en el mundo de la sidra y de la sidrerías. No estoy en contra de la iniciativa, pero tampoco sé si es factible y beneficioso en este momento. Creo que hay que ser muy prudentes y es una novedad que hay que valorar con mucho cuidado".

En la Sidrería Astur, en la plaza del Carbayedo, opinan que la iniciativa "tiene poco recorrido". Y lo creen así porque, en una sidrería, "de toda la vida de dios, se escancia, ¿vamos a dejar de hacerlo ahora? ¿el camarero que escancia va a cobrar más que el que venda una botella al cliente que se la escancia él mismo?", se preguntan en el negocio.

Compartir el artículo

stats