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Hemos sido engañados una vez más

La falta de compromiso con el campus de Mieres y los actores protagonistas de su abandono

Despertarse con la noticia de que el nuevo rector de la Universidad de Oviedo califica la situación de los estudios del grado de actividades físicas y deportivas (grado de Deportes) como en “fase de ocurrencia” es el mayor desprecio que se puede hacer a los mierenses. Tras cuatro años con la cantinela de unos estudios prometidos por todos los rectores predecesores, los políticos e incluso por nuestro alcalde, me parece una desfachatez que traten de volver a vendernos humo.

Hemos sido engañados una vez más

Me siento profundamente engañado por todos los implicados: rectores, Gobierno del Principado y Alcalde. Llevan cuatro años vendiendo la moto de nuevas titulaciones para el campus de Mieres. Especialmente, al acercarse una campaña electoral, del tipo que fuera, rápidamente venían a Mieres con el cuento. Pero en cuanto la campaña electoral concluía, la moto en cuestión se alejaba cada vez más de Mieres. Parece que muchos han puesto sus ilusiones en pro de un futuro mejor para Mieres en ramplones intereses propios.

En esta tragicomedia intervienen dos actores principales, uno invitado y el bufón de turno. Los actores principales son el exrector Santiago Granda y el rector Ignacio Villaverde. El primero, porque se metió en el charco y no supo salir de él al buscar su reelección tratando de arañar los votos de Oviedo y Gijón, y el segundo, porque consiguió el rectorado gracias a sus promesas de llevar el grado de Deportes a Gijón. Curiosamente, el grado de Datos, que sorprendentemente no está en “fase humo”, se implantará en Gijón.

El bufón de esta tragicomedia es el Gobierno Autonómico Socialista. El PP e IU presentaron en el año 2018 una proposición no de ley conjunta pidiendo la implantación del mencionado grado de Deportes en Mieres. De poco sirvió, pues el señor Barbón, al ponerse de lado en este asunto, demuestra que le importa un rábano lo que pase u ocurra en Mieres.

Cómo estudiante que fui en el campus de Mieres, he vivido el lento declive estudiantil que se ha producido en nuestro campus desde el momento mismo de su creación. Desde su inauguración en el año 2005 se han perdido una escuela politécnica y estudios de segundo ciclo, pérdidas ante las que tanto los socialistas del ayuntamiento de Mieres como los del gobierno del Principado se han mostrado totalmente pasivos. Quizá todo ello se haya debido a turbios intereses políticos, derivados de una fallida candidatura a la alcaldía de Mieres en la que el candidato salió “mareado”. Califico como bufón de esta tragicomedia al partido socialista porque los socialistas de Mieres son los que más se ríen y menos intervienen, poniéndose siempre de lado, cual simples trovadores que cantan el derrumbe del campus que tanto impulsaron sus socios del Soma, previsiblemente como sarcástica venganza entre amigos.

Por último, destaco como actor invitado al alcalde de Mieres, pues le viene grande esta grandísima obra shakesperiana de intrigas palaciegas a nivel regional, cuando él está más acostumbrado a la representación de entremeses cervantinos, de un solo acto, que se representan en los escenarios de corrales de comedia. Parece que lo han engañado y que durante todo este tiempo lo han utilizado como mal actor secundario. Baste mencionar el momento en que nuestro alcalde, haciendo gala de un puntito de autoridad, se negó a formar parte de la futura área metropolitana astur, que fue presentada como la gran iniciativa electoral del PSOE. Mientras sostuvo su postura, parecía que el grado de Deportes vendría claramente para Mieres, pero, en cuanto desistió (repito que es actor de entremeses de un acto, no de grandes comedias de tres actos), se volvió al mercadeo sobre cuál sería su destino y se desencadenó una especie de subasta a la que incluso Avilés se sumó a las demandas de Oviedo y Gijón. Con ello, nuestro alcalde demuestra que no sabe plantarse y que se comporta como perfecto cómplice para las maquinaciones palaciegas: mucho cartel en las ventanas, decolorado por el sol, pero poca o nula acción.

Mieres y los mierenses nos merecemos lo prometido: un campus que sea motor de la comarca, un campus con futuro y unas instalaciones llenas de estudiantes (no es preciso recordar que en la antigua Escuela de Peritos estudiábamos 1.400 alumnos y que en nuestro actual campus hay menos de 600). Sin embargo, el plan que ha presentado el actual rector Villaverde suena muy bien: estudios empáticos con el entorno, de calidad, con valores humanísticos… ¡Palabros vacíos! Rellenar el campus con estudios de posgrado es una forma de buscar nuevos nichos, pero no deberíamos olvidar que un buen campus se construye desde abajo, desde los cimientos, comenzando con grados y coronando con posgrados.

En el trasfondo de todo esto está que el grado de Deportes sea algo más, distinto de lo que tenemos. Los actuales estudios de la Escuela Politécnica de Mieres son estudios de ingeniería, estudios que por definición son de muy alto valor, pero tienen un gran componente individualista y especifico. Los estudios de Deportes, por el contrario, son mucho más colectivos, pues impulsan reuniones de equipos y promueven competiciones abiertas a mucha más gente. Mientras un congreso ingenieril es para un público muy determinado, un congreso deportivo está abierto a toda clase de público, sea universitario o no. Por esta última razón, Mieres necesita imperiosamente los estudios del grado de Deportes, estudios que promoverán la ciudad y evitarán que se convierta en un triste corral de comedias abandonado en el que se representen solo viejas obras mineras de teatro.

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