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Alberto Menéndez

El Oviedo necesita un reajuste

Comendador trata de encestar en el Alimerka Oviedo-Alega Cantabria MIKI LOPEZ

El Oviedo Baloncesto se está ahogando, pero aún hay tiempo suficiente para que pueda enderezar su camino y seguir sobreviviendo una temporada más en la LEB Oro. Para que ello sea posible es necesario de forma urgente un reajuste. La plantilla del equipo carbayón demostró no hace mucho con cuatro victorias en cinco partidos que está capacitada para hacer cosas distintas. Diferente a lo de ahora fue lo que sucedió en los primeros encuentros de la Liga, cuando las lesiones se cebaron con los jugadores del Alimerka.

El equipo asturiano de ayer ante el Grupo Alega Cantabria, al igual que el de las anteriores cuatro confrontaciones, no tiene nada que ver con el de hace poco más de un mes y medio. Sobre todo, porque ha perdido todo el espíritu combativo que le hizo despertar del mal sueño de las siete derrotas consecutivas con las que se estrenó en la competición. El Alimerka es en estos momentos un conjunto triste, desanimado, incapaz de recuperar el ánimo ni tan siquiera cuando se ve por delante en el marcador con cierta comodidad. Los malos momentos siempre se imponen, clara muestra de la falta de confianza de sus jugadores.

Y en esta desconfianza seguro que tiene mucho que ver el entrenador azul, Trifón Poch, que por las razones que sea se está dejando llevar por la situación. Cierto es que el actual Oviedo no es ni mucho menos el más potente de la competición y que su gran objetivo para este año es la permanencia, pero la sensación que tiene los aficionados es que con lo que tiene a su disposición el técnico se puede hacer más, al menos en cuanto a lo que a lucha y disposición de ánimo se refiere.

El cinco titular volvió a mostrarse ayer solvente en los primeros minutos del partido. Es algo ya habitual. Los problemas aparecen cuando comienzan las rotaciones, muy similares siempre. ¿Son las acertadas?, ¿son posibles otras? Es evidente que el Oviedo sigue dependiendo en gran medida, en exceso quizás, de Artega, y ahora también de Romeo Crouch. Sus descansos, sobre todo en el caso del pivot, con 40 años, son obligados. El equipo nota estas ausencias, y se atasca. Sin embargo, las alternativas siempre son las mismas, no hay posibles soluciones distintas, a pesar de que se antojan indispensables ante el fracaso de las probadas reiteradamente.

El Oviedo no puede tener en cancha a su base, Marc Peñarroya, 35 minutos. Es indispensable que encuentre a un sustituto de garantías lo antes posible, sea o no sea Richardson Maitre, que estará a prueba esta semana. Ayer, en los dos últimos cuartos se le vio fundido y eso, por supuesto, lo nota el conjunto, como también sufrió las consecuencias del golpe recibido por Crouch que le impidió disputar los últimos minutos.

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