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La opinión sobre el Oviedo y el Sporting: El baile del "9"

Llegan las lluvias, el frío, las compras compulsivas de Lotería de Navidad, los anuncios del turrón de Suchard y no podía faltar la ración de idas y venidas sobre el mercado invernal que se avecina en el planeta "fúrgol"

Un entrenamiento del Sporting en Mareo.

Un entrenamiento del Sporting en Mareo. / Marcos León

Empieza el baile, si es que algún día se detuvo. Llegan las lluvias, el frío, las compras compulsivas de Lotería de Navidad, los anuncios del turrón de Suchard y no podía faltar la ración de idas y venidas sobre el mercado invernal que se avecina en el planeta "fúrgol". Ya sabemos que el Sporting busca un delantero. El problema es que MAR no tiene fichas libres en su plantilla, por lo que habrá que soltar lastre. El asunto, salvo novedades sorprendentes, se centraría en hacer sitio cambiando hombre por hombre, delantero por delantero.

Y aquí entrarían en el debate Djuka y Jeraldino, dado que Campuzano ahora está jugando y marcando. Dar salida al balcánico, negado de cara al gol, liberaría un buen pellizco del famélico límite salarial sportinguista. Pero está por ver si el club está dispuesto a abrir ese melón, dado que el antes serbio y ahora montenegrino aún mantiene grandes quereres entre una importante parte de la afición.

Sobre la hipotética salida de Jeraldino, poco que decir, ya que no entra en los planes del técnico, pero su sorprendente renovación este verano y su estancia en Gijón son una cuestión de Estado para Orlegi. Lo mismo ocurre con Jordan Carrillo, que jugó sus primeros minutos el pasado fin de semana. Aunque lo principal sería acertar con el delantero para que aporte esos necesarios goles para que los rojiblancos sigan en lo más alto, que ya conocemos el bajo rendimiento que suelen dar los fichajes invernales.

A ver con qué nos sorprenden los chicos y chicas de la familia orlegiana, que además de por estas cosas debería estar preocupada por los feos incidentes que últimamente son noticia en la cantera rojiblanca. Pero todo muy bajito, que los hay que se enfadan, ¿oyisti, güey?