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Opinión | El Cormorán

Javier Morán

Océanos de arena

Nuestro Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias), del que tanto seguimos esperando para que se culmine la variante de Pajares, se pelea con las aguas subterráneas y los movimientos de montes en el corredor asturleonés, pero mucho más está sudando en el trazado entre Medina y La Meca (453 kilómetros -Gijón-Madrid son 470-), donde las tormentas de arena, más bien los océanos arenoso del desierto, han puesto ya en serio peligro el remate de las obras para que un AVE conduzca a los peregrinos musulmanes a su destino. El Adif forma parte del consorcio de empresas españolas que en 2011 se hizo, frente a competidores franceses, con un contrato de 6.736 millones de euros. Pues bien, en diciembre, el director de los ferrocarriles saudíes dirigió una durísima carta al consorcio exigiendo una solución para las intrusiones de arena, que en algunos lugares llegan a las 15 toneladas de material por cada metro de vía. Lo peliagudo del caso es que hace aproximadamente un año el consorcio recibió ya un serio aviso del ministro saudí de Transportes por el retraso de las obras, lo cual generó una grave crisis cuyas llamas tuvieron que ser combatidas con la visita a aquellos lugares de la ministra Ana Pastor y del propio Rey Juan Carlos I, pocas semanas antes de su abdicación. Ahora, un año después, el problema irresuelto de las arenas, más unas ingenierías del consorcio echando la culpa a otras, amenazan con derrumbar la "marca España", que supuestamente tanta gloria nos iba a dar en el exterior con esta obra y otra también gigantesca: la ampliación del Canal de Panamá. Traemos todo esto a colación únicamente a beneficio de inventario ahora que las obras de la Variante parecen haber entrado en fase de incertidumbre. Lo último que sabíamos es que Pastor aseguró que había dinero para poner en marcha el corredor a finales de 2015, pero fiaba esa posibilidad al progreso técnico de las obras, es decir al Adif. En fin, que nos disponemos a peregrinar a La Meca para llorar por la mala fortuna de los saudíes, por la "marca España", y por el sacrosanto Adif.

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