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Opinión | El Cormorán

Javier Morán

"Yo soy su padre"

La VII parte de "La Guerra de la Galaxias" ha devenido en una entretenida película de humor paródico en la que el malo es hijo de uno de los buenos, como en su día el bueno fue hijo del malo Darth Vader -o sea, "dark father", el padre oscuro-. Esto nos recuerda la oscuridad -se supone que fisiológica, y no moral, ni autosugestionada-, en la que ha penetrado la mente del veterano sindicalista Fernández Villa, que ha sido analizado por forenses del ramo judicial. No vamos a hacer bromas al respecto, aunque los primeros en mostrar dudas sobre sus dificultades mentales -esto es, no se lo creen del todo-, han sido la juez de autos y los abogados del SOMA, su sindicato, que le reclama 360.000 euros. Dichos letrados andan un poco mosqueados porque Villa telefoneó en octubre al sindicato y los puso a parir con todas las facultades mentales en estado de ataque. Después, en noviembre, dio poderes a una abogada ante un notario que le consideró mentalmente capaz. Etcétera, En cuanto a las pruebas forenses, Villa no supo quién es el Rey -en su favor hay que anotar que por el medio de todo esto ha pasado una abdicación y un cambio de monarca-, ni le suena Rajoy -no sería el único socialista que borra de su mente al ínclito Presidente en funciones-. Sin embargo, sí supo quién era el presidente del Principado, Javier Fernández, aunque desconocemos si añadió, como en "La Guerra de las Galaxias": "Coño, yo soy su padre". Putativo, claro (de la misma raíz que reputado, computado, diputado, imputado y, sobre todo, amputado).

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