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Opinión | El Cormorán

Javier Morán

Estrategia del socialista

No decimos toda la verdad al afirmar que la diferencia abismal entre Podemos y el PSOE consiste en que los de Pablo Iglesias tienen estrategias (devocionables en mayor o menor dimensión), mientras que los de Pedro Sánchez sólo atienden al inmediato impulso de desplazar a su candidato o, cuanto menos, de embridarle para que no haga locuras al hilo de los mencionados estrategas. No obstante, hay que reconocer que lo que importantes señoritos del PSOE, llamados también varones, pretenden imprimir en Sánchez depende asimismo, no de una estrategia, sino de una especie de aborrecimiento por Podemos y sus entornos. No decimos que los de Pablo Iglesias se lo merezcan o no; únicamente advertimos, por ejemplo, de la cara de úlcera que se le pone al secretario general asturiano, Javier Fernández, en cuanto se cruza con Emilio León. Otro ejemplo más: cuando saltó el asunto de la tesis doctoral de Daniel Ripa, ahora archivado por los tribunales, al Gobierno socialista del Principado le faltó menos de un minuto para cargar/ciscar sobre el asunto. Aquello acaeció incluso tiempo antes de los comicios autonómicos, lo cual prueba la antigüedad de la mala leche. Pues bien, a lo que vamos es a que bien pobre es la estrategia socialista de atar corto a Sánchez y hacerlo porque a algunos les sale del alma o de más abajo. Y, sin embargo, en Pedro Sánchez sí se atisva cierta finalidad en sus movimientos, una especie de pulsión similar a aquella que delataban los fulgurantes ojos de Zapatero, quien escuchaba unas voces interiores que le dictaban cómo él era una pieza definitiva en la historia de España. Así, Sanchez dice que no dejará que se parta España (en realidad, la soberanía nacional, que en buena parte es fiscal, se partió con los cupos y foralismos vasco y navarro), pero por otro lado acusa a Rajoy por lerdo y ofrece senadores a los independentistas. Y todo ello con mirada de iluminado elegido por una providencia oculta entre las maldiciones de los señoritos de la política y de su partido.

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