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Oviedo, capital europea del Deporte

El nuevo techo del Alimerka Oviedo Baloncesto

El club inaugura su nueva etapa en el Palacio de los Deportes, triplica su masa social y refuerza la proyección de la ciudad dentro de la candidatura a Ciudad Europea del Deporte, con un pabellón moderno que multiplica afición, comodidad e ilusión

Gran ambiente el viernes en el Palacio de los Deportes de Oviedo para ver al Alimerka Oviedo Baloncesto.

Gran ambiente el viernes en el Palacio de los Deportes de Oviedo para ver al Alimerka Oviedo Baloncesto. / Luisma Murias

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Oviedo

Oviedo se encuentra en pleno proceso de demostrar que merece el título de Ciudad Europea del Deporte, y el estreno del reformado Palacio de los Deportes se ha convertido en uno de sus símbolos más potentes. La capital asturiana no solo suma instalaciones modernas y versátiles a su oferta, sino que también refuerza su identidad como ciudad volcada con el deporte.

En este escenario, el Alimerka Oviedo Baloncesto ha protagonizado un salto histórico que trasciende lo meramente competitivo: pasar de Pumarín al Palacio supone abrir las puertas a una nueva etapa de crecimiento, ilusión y proyección internacional que conecta de lleno con la candidatura ovetense.

Con todo, el Alimerka Oviedo Baloncesto ha dado el salto que llevaba años soñando. Tras veinte años en el «entrañable pero limitado» polideportivo de Pumarín, el club carbayón ha estrenado el reformado Palacio de los Deportes de Oviedo, un recinto que no solo multiplica su capacidad de crecimiento, sino que también simboliza la ambición de una entidad que quiere mirar al futuro con paso firme.

La diferencia es abismal: de poco más de 1.000 abonados en Pumarín a los 3.000 que ya se han registrado en el Palacio. Una cifra que refleja la expectación que ha generado el cambio de escenario y que confirma la fidelidad de una afición que llevaba tiempo pidiendo más espacio para vivir el baloncesto en la ciudad. A ese apoyo se suma el entusiasmo del estreno: en el primer partido en casa, ante un histórico como Movistar Estudiantes, se han vendido 1.500 entradas adicionales, un dato que redondea un ambiente de gran cita deportiva.

Un momento del partido del viernes ante el Estudiantes.

Un momento del partido del viernes ante el Estudiantes. / Luisma Murias

El Palacio ofrece además lo que Pumarín no podía: mayor comodidad para el espectador, mejores instalaciones para jugadores y técnicos, y una imagen mucho más acorde a los estándares de una competición tan exigente como la LEB Oro. «Ahora sí sentimos que jugamos en un pabellón de primer nivel», reconocen desde dentro del vestuario, conscientes de que el salto también supone una mayor responsabilidad sobre la pista.

Pero el cambio va más allá de lo deportivo. El traslado abre nuevas vías de ingresos por taquilla, refuerza la capacidad de atraer patrocinadores y sitúa al Oviedo Baloncesto en una posición privilegiada para consolidar su proyecto de cantera. El Palacio, que durante años fue un viejo anhelo, ahora se convierte en la casa del baloncesto donde construir una identidad más ambiciosa y competitiva y en la que cabemos todos los amantes del deporte.

Con el eco de Pumarín aún presente en la memoria, el Oviedo Baloncesto comienza a escribir desde el Palacio de los Deportes un capítulo decisivo de su historia. Uno en el que la pasión de 3.000 abonados, el empuje de miles de seguidores y la ilusión de toda una ciudad serán el mejor aval para soñar en grande: un nuevo techo que superar.

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