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Sobre la polémica de la primera etapa de la Vuelta: El mismo caso de 1988

En 1988, durante una etapa de la Vuelta a los Valles Mineros con final en Pola de Laviana, se armó un gran follón cuando un tren obligó a cerrar las barreras. El escapado Echave no se vio afectado por este percance, pero sí el grupo principal donde iba el líder, Goltz. Se estaba poniendo en marcha un nuevo reglamento para estas interrupciones y ello permitió que Echave se colocara líder en detrimento del alemán, al que se le tuvo parado.

En aquella ocasión era juez-árbitro Santiago Bilbao, que coincide ahora en la primera etapa de la Vueltina con el paso a nivel de Ciaño y con repercusión para el quinteto de fuga y el pelotón. El árbitro Bilbao demostró estar curtido en las mejores carreras, incluidas Tour, Giro y Vuelta. Y ahora, como adjunto al presidente del jurado internacional, actuó con serenidad y justicia.

Tuvo que parar a los fugados y al pelotón que llevaban una diferencia de más de tres minutos y unos kilómetros más tarde, en Villoria, hizo pararse otra vez a los escapados para reajustar la ventaja que llevaban. En total, los mantuvo pie a tierra más de 5 minutos.

El buen criterio del árbitro vizcaíno permitió que la carrera se desarrollara con normalida y que los fugados fueran neutralizados por el fuerte ritmo del BikeExchange de Simon Yates, después de Figaredo, sin que se armara ningún follón. Un gran ejemplo para los aspirantes a ser jueces-árbitros en las grandes competiciones.

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