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La extraña mente de la pantera negra

Puesto que en el fondo nadie sabe cómo funciona la química cerebral de Sánchez, conviene quedarse en los grandes lóbulos y no meterse en las circunvoluciones (mucho menos en la química de la sinapsis). Sabemos que mandará más Calviño, y por tanto el poder último de hacer cuadrar las cuentas. Sabemos (lo sabíamos ya desde la defunción de Iglesias) que mandará menos la parte social y Podemos será ya solo un apéndice para que cuadren las otras cuentas, las del Congreso, única contabilidad que lo libra de la irrelevancia. Como en el fondo nunca había llegado a saber nadie hasta dónde llegaba el poder de Iván Redondo, ahora sabemos que era fungible, o sea, no era poder. A ras de suelo, seguimos sin saber si alguien va a hacer algo con las carreteras españolas o seguirán desapareciendo bache a bache, hasta convertirse, en nombre de la movilidad ovina, en cañadas de la mesta.

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