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El derribo de la acería LD-II libera suelo para los proyectos "verdes" de Arcelor

La empresa tramita a través de la sociedad Alliance Green Services Iberia la licencia para construir un moderno centro de tratamiento de chatarra

Una de las máquinas empleadas en el desmantelamiento de la acería, con el «mordisco» que ya se le ha dado al edificio en segundo término. | María Fuentes

Casi 35 años después de cesar su actividad (la última colada se vertió el 31 de diciembre de 1987), la antigua acería LD-II de Ensidesa pasa ser un montón de chatarra. Ese es el proceso iniciado hace días por ArcelorMittal, propietaria de la instalación en su calidad de heredera de Ensidesa, y que ejecuta una empresa especializada con ayuda de grandes máquinas y soldadores que trocean el gigante de hierro para convertir sus restos en piezas manejables que acabarán sirviendo, en su mayoría, como materia prima para la fabricación de acero.

Durante el proceso de tramitación de la declaración de impacto ambiental y de los permisos necesarios para desmantelar la acería LD-II, ArcelorMittal explicó que la razón del derribo tenía que ver con el deseo de ahorrarse los costes de mantenimiento de semejante mamotreto, que estaba infrautilizado como almacén de chatarra entre otros usos residuales. Esa justificación persiste, pero también es cierto que la compañía siderúrgica tiene en mente aprovechar el solar para sus proyectos de futuro, todos aquellos que entroncan con la transición ecológica y la producción del llamado "acero verde" (libre de huella de carbono).

Por lo pronto, ArcelorMittal ha iniciado los trámites para obtener licencia de construcción de un centro para clasificación y tratamiento de chatarra. La compañía siderúrgica se vale para ese propósito de la sociedad Alliance Green Services Iberia, que es la que solicitó al Ayuntamiento de Corvera –la acería LD-II ocupa suelo de ese concejo y también de Carreño– la licencia de actividad pertinente para el futuro uso y su petición ha sido publicada recientemente en el Boletín Oficial del Principado (BOPA). Un portavoz de Arcelor matizó que si bien es cierto que se ha iniciado el proceso administrativo de obtención de permisos, todo lo que rodea a la ejecución material del futuro centro de tratamiento y clasificación de chatarra se haya en suspenso en tanto se clarifica el panorama económico. Y lo mismo podría decirse de otros proyectos a mayor escala.

Una de las fachadas de la acería, desprovista ya de las chapas metálicas que la cerraban. | María Fuentes

Por lo manifestado en las peticiones de permisos, la pretendida nave para la gestión de chatarra ocuparía una superficie de más de dos mil metros cuadrados y tendría una altura de casi catorce metros. El valor de ese proyecto se cifra en 517.831 euros. Anexo a esa nave, Arcelor sopesa habilitar un espacio a modo de almacén para la gestión de otros residuos férricos que posteriormente se tratarían para su reutilización. El importe de este segundo proyecto, según consta en la documentación aportada a la Administración, supera los 1,7 millones de euros.

La LD-II fue la primera acería de Ensidesa dotada de colada continua y se dedicó fundamentalmente a fabricar palanquilla que, a su vez, sirve como materia prima para hacer alambrón. Su primer convertidor, de 100 toneladas, entró en funcionamiento en 1969; el segundo, de la misma capacidad, en agosto de aquel año 1969; las tres máquinas de colada continua estuvieron operativas, respectivamente, en septiembre y noviembre de 1969 y en junio de 1970. Para lo que suele ser habitual en siderurgia, la vida esta acería (18 años) fue extremadamente corta.

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