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Los "roba pites" revuelven el corral: denuncian la sustracción de gallinas, ocas y patos en el valle de San Juan, en Mieres

Un vecino de Cuestavil denuncia el asalto de su corral tras constatar que se trata del segundo robo similar en la zona

Miguel Díaz, ayer, junto a las tres gallinas que escaparon del robo. | D. M.

Miguel Díaz, ayer, junto a las tres gallinas que escaparon del robo. | D. M. / D. Montañés

Mieres del Camino

La Guardia Civil está investigando la presencia de una pandilla de saltantes de gallineros que parece haber anidado en el valle de San Juan, en Mieres. De momento son dos los robos de lo que hay conocimiento en los últimos días. Se localizaron en Los Pontones y Cuestavil, en ambos casos entre Murias y Rioturbio. La actividad de estos delincuentes se ha centrado en el saqueo de aves, incluidas gallinas, gallos, patos y ocas.

El primer robo se produjo en una pequeña granja de autoconsumo situada en Los Pontones. Los ladrones se llevaron varias ocas y patos. El segundo incidente ocurrió la madrugada del sábado al domingo a poco más de un kilómetro de distancia, en Cuestavil. En este caso, se llevaron diez gallinas y dos gallos. Además, el botín incluyó 50 kilogramos en pienso.

Los propietarios de la pequeña granja asaltada en Cuestavil, también para autoconsumo, estuvieron ayer en el cuartel de la Guardia Civil presentado la pertinente denuncia. Agentes del cuerpo habían estado previamente en el pueblo supervisando el lugar. "Los cacos tenía que conocer algo el lugar, ya que sabían por donde entrar y donde estaba todo", explica Miguel Díaz, hijo del propietario y cuidador habitual de las aves. "Se lo llevaron todo menos tres gallinas", apunta.

El gallinero se encuentra ubicado en pleno pueblo, en un pequeño alto que se asoma a la carretera Santo Emiliano, que une Mieres y Langreo. Los asaltantes, todo indica, dejaron el vehículo en las inmediaciones de la calzada. Entraron en la finca por la parte baja, por una portilla parcialmente oculta, y subieron hasta el gallinero, situado ya a la altura del pueblo. "Se llevaron diez gallinas y dos gallos. Además, accedieron a un pequeño habitáculo anexo y marcharon con unos cincuenta kilos de pienso que teníamos almacenados en este espacio", indica Miguel Díaz.

El afectado no tenía en principio previsto denunciar los hechos, pero al enterarse de que se había producido otro robo similar en Los Pontones sus propios vecinos le animaron a ponerse en contacto con la Guardia Civil, como finalmente ha hecho.

Las gallinas sustraídas no tenían otra finalidad que la del autoconsumo: "Eran buenas ponedoras y al final se trata de un entretenimiento que te permite regalar huevos a tus amigos", señala Miguel Díaz. No valora el menoscabo material del robo, sino el daño emocional: "Te sientes impotente. Si alguien viene y me pide que le regale las gallinas se las entrego sin ningún problema, Pero no se pueden permitir estas actuaciones".

Un vecino de la zona busca similitudes con los ataques del lobo: "La cuestión es que te sientes agredido y percibes que no pueden hacer nada ante una situación injusta", Los afectados esperan que los ladrones de gallineros no vuelvan a actuar,

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