La ruta de Carlos V, un emperador cuyo reinado comenzó en Tazones
El monarca se desplazó a Villaviciosa, donde se alojó en el palacio de los Hevia durante su primera noche en tierras españolas

Vista del puerto desde una atalaya en el barrio de San Miguel. / | Ana Paz Paredes
Hace cinco siglos, según Turismo de Asturias, la llegada de Carlos V a España marcó un importante punto de inflexión en la Historia. El encuentro entre el emperador y el país que gobernaría tuvo lugar en Tazones, una pequeña aldea en la costa asturiana. En un primer momento, los habitantes pensaron que el desembarco era un ataque al pueblo. Sin embargo, pronto se aclararon las intenciones del monarca.
Desde Tazones, Carlos V se desplazó a Villaviciosa, donde se alojó en el palacio de los Hevia durante su primera noche en tierras españolas. Este trayecto entre ambas localidades abarca poco más de once kilómetros y se caracteriza por la presencia omnipresente de la ría de Villaviciosa. Esta extensión de agua, tanto las tierras que pertenecen al emperador como aquellas que el ser humano intentó ganarle, sigue siendo reclamada por la ría en su constante lucha con la naturaleza.
El recorrido entre Tazones y Villaviciosa ofrece una experiencia que fusiona historia, etnografía y naturaleza. La región es famosa por sus manzanas y, en especial, por su producto más conocido: la sidra. Además, en esta zona aún se pueden encontrar vestigios del pasado, como uno de los pocos molinos de mareas que subsisten en la actualidad.
Asimismo, la ría de Villaviciosa es un verdadero paraíso para los amantes de las aves, siendo considerado el mejor humedal asturiano debido a la gran diversidad de especies que se pueden observar en ella cada año.
Ruta de Carlos V
Esta histórica ruta comienza en el encantador pueblo de Tazones, donde hace cinco siglos desembarcó Carlos V, futuro rey de España, procedente de Flandes. Tras su llegada, el monarca se dirigió a Villaviciosa para descansar durante unos días.
Aproximadamente a 60 metros del puerto, se encuentra el Hotel Imperial, junto a un panel informativo que detalla todo acerca de la ruta: su historia, planimetría, mapas, y más. La ruta está cuidadosamente señalizada con placas, pequeños postes de madera y marcas de ruta en pintura, lo que garantiza que no se perderá el camino. Tras dejar atrás este panel informativo, se sigue el camino empedrado marcado con placas de color azul.
Un poco más adelante, a unos 130 metros, se gira a la izquierda, continuando por el camino entre las pintorescas casas del hermoso pueblo. Se llega a un camino pavimentado con pasamanos de madera, también señalizado con una baliza de madera. Ascendiendo por este camino entre árboles, como el olmo menor, se pasa por un conocido restaurante de la zona.
Al alcanzar los 700 metros de recorrido, se llega a un cruce con la carretera VV-5, que se atraviesa con precaución, siguiendo las indicaciones de los carteles para continuar el recorrido por el camino de enfrente. Unos metros más adelante, se ve una desviación hacia la derecha, pero el camino a seguir continúa recto.

Ruta de Carlos V
Al llegar al primer kilómetro, se toma el desvío a la derecha y se sigue por el camino hasta llegar al pueblo de Lliñeru/Liñero, sin hacer caso de los desvíos que puedan aparecer. En el kilómetro 1,200, aproximadamente, se llega a Lliñeru/Liñero, donde se toma el ramal de la derecha, siguiendo recto sin desviarse en ningún momento hasta avanzar aproximadamente un kilómetro más, donde el camino se bifurca y se gira a la izquierda para llegar al siguiente pueblo, Samartín/San Martín del Mar. Aunque aparecen dos desvíos hacia la izquierda, se continúa por el camino principal.
En el kilómetro 4,3, ya se está en Samartín/San Martín del Mar, desde donde se puede contemplar la hermosa ría de Villaviciosa, una reserva natural parcial que sirve de refugio y zona de descanso para aves migratorias. También se pueden apreciar los porreos, terrenos ganados a la marisma mediante la construcción de diques para fines agrícolas y ganaderos, así como el molino de mareas de la Encienona, construido en 1880, que aprovechaba el flujo y reflujo del agua del mar para moler harina.
Unos 200 metros más adelante, aún en Samartín/San Martín del Mar, se tiene la oportunidad de visitar su iglesia y, próxima a ella, su tejo centenario del siglo XVIII, siguiendo las indicaciones de un cartel que se encuentra en el cruce. Luego, se continúa el camino hacia la derecha.
Después de recorrer aproximadamente 6,2 kilómetros, se encuentra una hermosa cascada, también señalizada y hasta entonces casi desconocida, que se halla en el arroyo de los Molinos. Esta cascada presenta una importante población de Woodwardia radicans, conocida comúnmente como píjara, un helecho tropical que figura en el catálogo regional de especies amenazadas de la flora del Principado de Asturias y que solo cuenta con 23 poblaciones conocidas, siendo una de ellas la ubicada en el pueblo de inicio de esta ruta, Tazones.
Unos metros más adelante, se llega a un cruce peligroso con la carretera AS-256, por la que se camina unos 200 metros hasta encontrar otro camino a la derecha que se toma para continuar hacia el siguiente pueblo.
Una vez en Bedriñana, kilómetro 8,4, se encuentra un cruce en medio del pueblo; se toma el camino que continúa de frente para salir de él, pero no sin antes visitar la iglesia de San Andrés de Bedriñana, hacia la derecha, declarada Monumento Nacional en 1931 e incluida en el prestigioso elenco de iglesias prerrománicas de la región asturiana.
Se prosigue por el camino principal sin desviarse hasta llegar al kilómetro 10, donde se vuelve a unir con la carretera AS-256, por lo que se debe tener cuidado. Finalmente, se llega a Villaviciosa, punto final de la ruta.
Un kilómetro más adelante, ya se está en Villaviciosa, desde donde también es posible comenzar la ruta. En esta encantadora villa se encuentran la iglesia de Santa María de la Oliva, un templo románico con elementos de transición al gótico, declarado Monumento Nacional en 1931; y la casona de los Hevia, que en 1517 recibió la visita del ilustre Carlos V de Alemania, quien venía de Flandes a la Península para convertirse en Carlos I de España. Estos lugares tienen un gran valor histórico y artístico debido a su relevancia en la historia del país.
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