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Juguetes que no entienden de género

“La distinción por sexos está obsoleta, hace años que la gente lleva cocinitas para niños”, afirman los jugueteros ovetenses

Julia González Miyares, tras el mostrador de una juguetería ovetense. | Luisma Murias

Julia González Miyares, tras el mostrador de una juguetería ovetense. | Luisma Murias / Elena G. Díez

Elena G. Díez

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, quiere unas navidades sin juguetes sexistas; el consumidor se aleja de la perspectiva de género mientras se acerca a la añoranza para buscar clásicos y los comerciantes se adaptan a esa demanda. Algo que las jugueterías de Oviedo llevan haciendo más allá de políticas y modas. Pero, ¿hay juguetes específicos para niños y niñas?”. En las tiendas responden que no. “Los juguetes son juguetes, todo depende del significado que se les de”, explica Paula Palazón, al frente de una tienda den el centro de Oviedo. A este pensamiento se han unido más comerciantes, quienes aseguran que desde hace un largo periodo de tiempo no se hace ningún tipo de distinción en base al sexo entre sus estantes y catálogos. “Se trata de algo obsoleto, hace años que la gente se lleva cocinitas para niños y coches teledirigidos para niñas”, asegura Laura González desde una juguetería clásica de la calle Independencia.

Arriba, Lorena Riesco y Martina Lago en el escaparate de una juguetería ovetense. En el círculo, dos niñas observan los juguetes de otra tienda, cuya responsable, Paula Palazón, coloca un gran peluche en la última foto. | Luisma Murias

Arriba, Lorena Riesco y Martina Lago en el escaparate de una juguetería ovetense. En el círculo, dos niñas observan los juguetes de otra tienda, cuya responsable, Paula Palazón, coloca un gran peluche en la última foto. | Luisma Murias / Elena G. Díez

Muy cerca, en la misma calle, también explican que, en ocasiones, son los padres los que deciden qué parte de la oferta descartar o se dirigen directamente al dependiente para pedirle que le enseñen “cosas para una niño o una niña”. Aunque esa tendencia está cambiando. Rocío Rodríguez, encargada en una gran superficie de juguetería, asegura que los carritos de muñecos triunfan entre todo tipo de público sin ninguna objeción, ni por parte de los vendedores ni de los progenitores: “Es algo que está superado”. Por eso, animan al Ministerio de Consumo a más campañas y menos boicot. “Jugar es algo esencial, que desarrolla el carácter y la imaginación. La prioridad debería ser fomentar la utilización del producto tradicional y alejar a los menores de las pantallas”, defiende Palazón.

Juguetes que no entienden de género

Juguetes que no entienden de género / Elena G. Díez

Para los clientes que se han animado a cargar con bolsas repletas de regalos navideños, este intenso debate ni siquiera existe, la preocupación está centrada en las peticiones de los más pequeños de la casa. “Mis hijos no son de tendencias. Uno va a cumplir 10 años y es fiel a clásicos como Lego y Playmobil. La pequeña no se decide por nada, disfruta con cualquier cosa. Por ejemplo, los juegos de mesa siempre funcionan y son para todos”, dice Virginia López, mientras observa a una clienta, Giseli Dos Santos llevarse otro clásico. Lo clásico se mantiene y lo que no quieren los negocios es rescatar el debate del sexismo. Por obsoleto.

Juguetes que no entienden de género

Juguetes que no entienden de género / Elena G. Díez

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